Blog dedicado a los amantes de madres calientes que se follan a todo el que pillan, esposas infieles y hermanas e hijas taladradas por grandes pollas.
Por Merovingiox y colaboradores
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martes, 17 de marzo de 2015
Por Extreme Relator
DÍA DE SUERTE ES CUANDO VAS A LA CASA DE TU MEJOR AMIGO Y TE TOPAS CON SU MADRE EN LA ALBERCA ASÍ:
Tuve una novia igual a ella, no paraba de follármela y siuempre quería más. Me dejó porque no era el único que se la follaba, más de uno lo hacía, y alguno con la polla más dura y grande que la mía. Adios puta.
Yo me la follé en el coche. Al salir de madrugada de la discoteca, la llevé en coche a su casa y en el camino aparqué en un sitio solitario y me la tiré.
Lo mejor es cuando bebe, se pone calentorra y te obliga a que te la folles. Yo así lo hice varias veces, cuanto más bebía más caliente se ponía. Incluso una vez me la tiré en los servicios de un restaurante, estaba tan caliente y con tanto deseo que se la follaran, que no pudo esperar a llegar a un hotel, me la tuve que follar antes de que s ela follaran los camareros, luego lo hicieron todos ellos.
En la piscina se dejó sobar y meter mano. Suponía que al estar rodeado de gente no me la tiraría. Se equivocó. Dentro de la piscina la arranqué el bikini y me la follé varias veces, esperando ella que la devolviera la ropa antes de salir del agua. Volvió a equivocarse. Después de follármela hasta quedarme totalmente seco, salí del agua con el bikini y me lo llevé conmigo, dejándola totalmente desnuda dentro del agua y rodeada de un montón de salidos que iban a tirársela.
Conociendo lo calentorra que se ponía cuando bebía, un grupo de amigos la invitamos a una fiesta privada. La emborrachamos y fue una auténtica orgía, en la que la protagonista absoluta fue ella. Nos la follamos todos, varias veces e incluso varias mujeres participaron con consoladores y plátanos. Cuando nos hartamos de tanto follárnosla, la dejamos durmiendo totalmente desnuda en la calle para que cualquiera que pasara por allí se la tirara. No la volví a ver. Creo que se fue a vivir a otra ciudad, donde seguro que se la volveran a follar. Y es que la que es puta nunca deja de serlo.
En la disco se dejó meter mano y al salir intentó marcharse pero la cogí y me la tiré en un portal ante las cámaras de seguridad. Seguro que más de una paja se hizo el vigilante al ver la escena.
Como me la follé una vez en el coche al salir de la discoteca, otra madrugada no quiso que la volviera a llevar en coche, así que se rodeo de un grupo de amigas a las que tuve que llevar una a una a su casa. Por supuesto, la última fue ella y me la tiré frente al portal de su casa. Me quedé con sus bragas de recuerdo.
Fui el portero del edificio donde ella vivía alquilada. Más de una vez la comenté que si necesitaba al go que no dudara en avisarme. Una noche me llamó porque se le había roto un grifo de la bañera y no podía parar la salida de agua. Me abrió la puerta solo con un liguero albornoz y cara de agobiada. La dejé con el grifo arreglado, sin el albornoz y con cara de recién follada.
Me quedé atrapado solo con ella en el ascensor. Sin luz y con el calor que hacía, agobiada, se fue quitando la ropa. Cuando estaba a punto de ponerse histérica la bajé la tensión echandola un buen polvo, pero, como no tardaron en sacarnos del ascensor, nos pillaron en mitad de la faena, a ella completamente desnuda y a mí con los pantalones bajados hasta el tobillo. Han pasado años y todavía todo el vecindario lo recuerda. Ella poco tiempo después se fué de la finca, ¿quien la pillará ahora?
Estaba dándome un baño desnudo en una playa desierta cuando la vi caminar desnuda. Estaba buenísima, pero iba muy agobiada, estaba claro que no acostumbraba a ir desnuda. Me acerqué para ver si podía ayudarla. Asustada, corrió huyendo de mí, pero la alcancé. Rodamos desnudos sobre la arena, luchaba como una leona y yo intentaba convencerla que quería ayudarla, pero tanto restregarnos uno con otro nos dejó cachondos, y casi sin darnos cuenta se la metí en el coño, y me la follé. Al principio puso resistencia, pero luego se dejó llevar y me corri dentro de ella. Ya puestos, como todavía tenía ganas, me la follé varias veces más, aunque la llevé en coche a su hotel, donde continué tirándomel, además de en el coche.
Cuando venía el buen tiempo, la gustaba ir a dar paseos hasta la ermita de su pueblo y solía ir siempre con una minifalda que tenía de cuando era adolescente. Más de una vez la acompañé y casi siempre volvía sin bragas, se las había quitado yo. También volvía bien follada, lo había hecho también yo.
Era un día con mucho oleaje en la playa, cuando la vi muy quieta donde no rompían las olas. Me acerqué por si necesitaba algo. Había perdido el bikini con las olas. Pensé que me engañaba y me zambullí bajo el agua. No lo hacía, estaba totalmente desnuda. La ayudé a salir del agua, pero a cambio me la tiré allí mismo.
Coincidí con ella en un viaje de varios días. Los dos íbamos solos y no compartíamos habitación. Enseguida hablamos e ibamos juntos a todas partes, también a la cama. Me la follé todas las noches. Luego no volví a verla.
Histérica se puso cuando vió una araña. Riendo la cogí y se la metí por el escote. Chillando y brincando como una loca se arrancó la ropa para quitarse la araña. Completamente desnuda saltó sobre su ropa ya en el suelo. Al darse cuenta que estaba desnuda se quedó inmóvil, sin saber qué hacer. Antes de que reaccionara me la tiré en el sofá y luego en la cama. Viva las arañas.
La acompañé a comprar ropa a un gran almacén. Eligió varios vestidos y pasó al probador para ver cómo la estaban. Me dijo que me quedara fuera pero entré cuando se acababa de quitar el primero. Se quejó en silencio, queriendo echarme, pero, aunque se hizo la estrecha, la quité el resto de la ropa y allí en silencio me la follé. No se probó más vestidos pero yo la probé a ella, muy buena. Ya no volvió a ir conmigo a comprar ropa-
Paseando por la playa se le desplazó la parte sùperior del bikini, dejando al aire sus pezones pero no lo advirtió y yo no la dije nada. Todos los que se cruzaban con nosotros la miraban con regocijo pero no la dijeron nada, hasta que uno alabó groseramente sus tetas y ella se dio cuenta, colocándose el bikini. Excitada conmigo por no avisarla, me quiso hacer una aguadilla dentro del mar, pero de luchar conmigo para hacermelo pasó a luchar conmigo para que no se lo hiciera, para que no la desnudara y me la follara. Perdió. Allí mismod entro del agua la arranqué el bikini y me la tiré para el regocijo de los que estaban presentes.
Siempre venía pronto al gimnasio, pero aquel día llegó tarde. Contemplé con la polla como una piedra como hacía ejercicio con aquellas mallas tan finas. Luego se fué a los vestuarios. Sabía que era la única mujer que a esa hora que estaba allí, asi que la hice una visita. La sorprendí mientras se duchaba, y, aunque se resistió, allí mismo me la tiré. Nunca la volví a ver llegar tarde al gimnasio.
En las duchas del gimnasio me hice su amiga. Al principio estaba muy cortada, incluso se iba a casa sin ducharse. Consegui que fuera poco a poco relajándose, de forma que se duchara en los vestuarios a la vista de todas y manteníamos largas conversaciones desnudas en las duchas. Logré esparcirla crema por todo su cuerpo después de la gimnasia. Lo que no sabía ella era que yo soy lesbiana. Así que un viernes logré que fuera a mi casa para enseñarla algo y no la dejé salir durante todo el fin de semana. Me la follé por todos sus agujeros, una y otra vez, utilizando un arnes que tengo con una enorme polla sintética que semeja carne humana. Ya no la volví a ver por el gimnasio.
21 comentarios:
Te mira con cara de loba en celo
Tuve una novia igual a ella, no paraba de follármela y siuempre quería más. Me dejó porque no era el único que se la follaba, más de uno lo hacía, y alguno con la polla más dura y grande que la mía. Adios puta.
Yo me la follé en el coche. Al salir de madrugada de la discoteca, la llevé en coche a su casa y en el camino aparqué en un sitio solitario y me la tiré.
Con la excusa de que necesitaba una aspirina, subí a su casa y me la follé toda la noche.
Lo mejor es cuando bebe, se pone calentorra y te obliga a que te la folles. Yo así lo hice varias veces, cuanto más bebía más caliente se ponía. Incluso una vez me la tiré en los servicios de un restaurante, estaba tan caliente y con tanto deseo que se la follaran, que no pudo esperar a llegar a un hotel, me la tuve que follar antes de que s ela follaran los camareros, luego lo hicieron todos ellos.
En la piscina se dejó sobar y meter mano. Suponía que al estar rodeado de gente no me la tiraría. Se equivocó. Dentro de la piscina la arranqué el bikini y me la follé varias veces, esperando ella que la devolviera la ropa antes de salir del agua. Volvió a equivocarse. Después de follármela hasta quedarme totalmente seco, salí del agua con el bikini y me lo llevé conmigo, dejándola totalmente desnuda dentro del agua y rodeada de un montón de salidos que iban a tirársela.
Conociendo lo calentorra que se ponía cuando bebía, un grupo de amigos la invitamos a una fiesta privada. La emborrachamos y fue una auténtica orgía, en la que la protagonista absoluta fue ella. Nos la follamos todos, varias veces e incluso varias mujeres participaron con consoladores y plátanos. Cuando nos hartamos de tanto follárnosla, la dejamos durmiendo totalmente desnuda en la calle para que cualquiera que pasara por allí se la tirara. No la volví a ver. Creo que se fue a vivir a otra ciudad, donde seguro que se la volveran a follar. Y es que la que es puta nunca deja de serlo.
En la disco se dejó meter mano y al salir intentó marcharse pero la cogí y me la tiré en un portal ante las cámaras de seguridad. Seguro que más de una paja se hizo el vigilante al ver la escena.
Como me la follé una vez en el coche al salir de la discoteca, otra madrugada no quiso que la volviera a llevar en coche, así que se rodeo de un grupo de amigas a las que tuve que llevar una a una a su casa. Por supuesto, la última fue ella y me la tiré frente al portal de su casa. Me quedé con sus bragas de recuerdo.
Me la tiré en la playa nudista, entre las dunas, y me quedé con su bikini. Tuvo que volver desnuda al hotel.
Fui el portero del edificio donde ella vivía alquilada. Más de una vez la comenté que si necesitaba al go que no dudara en avisarme. Una noche me llamó porque se le había roto un grifo de la bañera y no podía parar la salida de agua. Me abrió la puerta solo con un liguero albornoz y cara de agobiada. La dejé con el grifo arreglado, sin el albornoz y con cara de recién follada.
Me quedé atrapado solo con ella en el ascensor. Sin luz y con el calor que hacía, agobiada, se fue quitando la ropa. Cuando estaba a punto de ponerse histérica la bajé la tensión echandola un buen polvo, pero, como no tardaron en sacarnos del ascensor, nos pillaron en mitad de la faena, a ella completamente desnuda y a mí con los pantalones bajados hasta el tobillo. Han pasado años y todavía todo el vecindario lo recuerda. Ella poco tiempo después se fué de la finca, ¿quien la pillará ahora?
Estaba dándome un baño desnudo en una playa desierta cuando la vi caminar desnuda. Estaba buenísima, pero iba muy agobiada, estaba claro que no acostumbraba a ir desnuda. Me acerqué para ver si podía ayudarla. Asustada, corrió huyendo de mí, pero la alcancé. Rodamos desnudos sobre la arena, luchaba como una leona y yo intentaba convencerla que quería ayudarla, pero tanto restregarnos uno con otro nos dejó cachondos, y casi sin darnos cuenta se la metí en el coño, y me la follé. Al principio puso resistencia, pero luego se dejó llevar y me corri dentro de ella. Ya puestos, como todavía tenía ganas, me la follé varias veces más, aunque la llevé en coche a su hotel, donde continué tirándomel, además de en el coche.
Cuando venía el buen tiempo, la gustaba ir a dar paseos hasta la ermita de su pueblo y solía ir siempre con una minifalda que tenía de cuando era adolescente. Más de una vez la acompañé y casi siempre volvía sin bragas, se las había quitado yo. También volvía bien follada, lo había hecho también yo.
Era un día con mucho oleaje en la playa, cuando la vi muy quieta donde no rompían las olas. Me acerqué por si necesitaba algo. Había perdido el bikini con las olas. Pensé que me engañaba y me zambullí bajo el agua. No lo hacía, estaba totalmente desnuda. La ayudé a salir del agua, pero a cambio me la tiré allí mismo.
Coincidí con ella en un viaje de varios días. Los dos íbamos solos y no compartíamos habitación. Enseguida hablamos e ibamos juntos a todas partes, también a la cama. Me la follé todas las noches. Luego no volví a verla.
Histérica se puso cuando vió una araña. Riendo la cogí y se la metí por el escote. Chillando y brincando como una loca se arrancó la ropa para quitarse la araña. Completamente desnuda saltó sobre su ropa ya en el suelo. Al darse cuenta que estaba desnuda se quedó inmóvil, sin saber qué hacer. Antes de que reaccionara me la tiré en el sofá y luego en la cama. Viva las arañas.
La acompañé a comprar ropa a un gran almacén. Eligió varios vestidos y pasó al probador para ver cómo la estaban. Me dijo que me quedara fuera pero entré cuando se acababa de quitar el primero. Se quejó en silencio, queriendo echarme, pero, aunque se hizo la estrecha, la quité el resto de la ropa y allí en silencio me la follé. No se probó más vestidos pero yo la probé a ella, muy buena. Ya no volvió a ir conmigo a comprar ropa-
Paseando por la playa se le desplazó la parte sùperior del bikini, dejando al aire sus pezones pero no lo advirtió y yo no la dije nada. Todos los que se cruzaban con nosotros la miraban con regocijo pero no la dijeron nada, hasta que uno alabó groseramente sus tetas y ella se dio cuenta, colocándose el bikini. Excitada conmigo por no avisarla, me quiso hacer una aguadilla dentro del mar, pero de luchar conmigo para hacermelo pasó a luchar conmigo para que no se lo hiciera, para que no la desnudara y me la follara. Perdió. Allí mismod entro del agua la arranqué el bikini y me la tiré para el regocijo de los que estaban presentes.
Siempre venía pronto al gimnasio, pero aquel día llegó tarde. Contemplé con la polla como una piedra como hacía ejercicio con aquellas mallas tan finas. Luego se fué a los vestuarios. Sabía que era la única mujer que a esa hora que estaba allí, asi que la hice una visita. La sorprendí mientras se duchaba, y, aunque se resistió, allí mismo me la tiré. Nunca la volví a ver llegar tarde al gimnasio.
En las duchas del gimnasio me hice su amiga. Al principio estaba muy cortada, incluso se iba a casa sin ducharse. Consegui que fuera poco a poco relajándose, de forma que se duchara en los vestuarios a la vista de todas y manteníamos largas conversaciones desnudas en las duchas. Logré esparcirla crema por todo su cuerpo después de la gimnasia. Lo que no sabía ella era que yo soy lesbiana. Así que un viernes logré que fuera a mi casa para enseñarla algo y no la dejé salir durante todo el fin de semana. Me la follé por todos sus agujeros, una y otra vez, utilizando un arnes que tengo con una enorme polla sintética que semeja carne humana. Ya no la volví a ver por el gimnasio.
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